Cartas de Lebron, 6-23

[Cabe decir antes de seguir leyendo, que no soy un fan de Lebron. Lo considero el mejor jugador de la NBA pero no soy un gran admirador. Aunque tenga su camiseta].

Lebron James acaba de anunciar que llevará el #23. Dudaba entre el #6 que tantas alegrías le generó en Miami, o recuperar EL número por excelencia del baloncesto, aquel que usó en Cleveland, que llevó MJ y luego los demás. Un #23 que por cierto, en 2009 el propio Lebron James propuso retirar en todos los equipos. Y cito textualmente:

“Es una forma de reconocer lo que Michael Jordan ha hecho por el baloncesto. Si no hubiera existido Michael Jordan, no hubieran existido después LeBron, ni Wade, ni Kobe Bryant… Creo que ningún jugador debería llevar el ’23’. Quiero que todos sigan mi petición. Si yo no llevo el ’23’, nadie debería llevarlo” [más info aquí].

¿Por qué entonces ahora Lebron usará otra vez el #23? Porque le apetece, está claro. ¿Y por qué entonces en su momento Lebron hizo el paripé con la carta? Para ganarse al público. El Rey, el que llegó directo de la high-school sin pasar por la Universidad, con el apodo de King y la presión de ser el mejor jugador del mejor draft, tuvo la mala suerte de caer mal al público de a pie. O eras de Lebron, o eras un hater máximo.

Su aura de chulería y falta de respeto generaban críticas constantes contra el que tenía toda la pinta de ser el mejor jugador de la NBA, pero que no tenía el respeto que los Kobe, Wade o Duncan sí generaban fuera de la cancha. Y lo quería, lo necesitaba. Un movimiento de márqueting puro, una carta alabando al más grande, arrodillándose ante el que tantas veces le han querido comparar, fingió ser el golpe definitivo para mejorar su imagen. Retirar el #23, su dorsal. Hasta que llegó The Decision, otro acto más del mundo marquetiniano que deportivo.

23

Ahora vuelve a casa como el niño pródigo que salió para ganar anillos -not one, just two, not three, not four, not five, not six, not seven…- y que vuelve porque echa de menos Akron. Nuevo reto, conseguir que Cleveland gane su primer título de la NBA con un chico de casa como estandarte. Pero el chico humilde, que poco a poco se ha ganado a la NBA pese a sus bruscos movimientos, algunos mal aconsejados, elige ahora recuperar -otra vez márqueting- el #23. ¿Por qué, Lebron? ¿Por qué has pasado de querer retirar el #23 en todos loas pabellones a usarlo tú? Tiene memoria para volver a casa, pero no para recordar lo escrito. La hemeroteca -y los haters como yo- pueden ser muy malos en estos casos.

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