El caso Lance Armstrong

La creación de un héroe (Parte I)

La caída de Félix Baumgarten durante la tarde de ayer fue espectacular, además de mundialmente seguida y esperada. Coincide con otra caída, para mi más espeluznante, que vimos esta misma semana también. Pese a varios amagos de realizarse el pasado martes, al final la operación de marketing de Red Bull se llevó a cabo en la mediodía de ayer, hora de Roswell (Nuevo México). Mismas características, distinto final: Armstrong y la UCI son historia del ciclismo ya. De la mala.

La USADA por fin ha publicado el reporte que más ha ansiado durante los más de 10 años que lleva detrás de Lance Armstrong. El golpe más duro para el ciclismo, para el Tour, para el deporte americano y para los amantes de la verdad.

Lance Guderson, su nombre original, nació en Texas un 18 de Septiembre de 1971. Su padre, Eddie Guderson, abandonó a su madre, y cuando Terry Armstrong se casó con Linda Mooneyham, la madre de Lance, este tomó el apellido de su padre adoptivo. Originalmente nadador, a los 14 años empezó con el triatlón y con una estrategia clara: destrozar a sus rivales en la carretera sobre dos ruedas. Empezó a destacar en los JJOO de Barcelona, en ciclismo en ruta y tras una inesperada decimocuarta plaza, firmó su primer contrato como profesional. En sus tres cursos en el Motorola se adjudicó muchas victorias en vueltas de entre uno y tres días, además del Mundial de Oslo 1993, por delante de un tal Miguel Induráin.

En 1996 firmaba por Cofidis, con 25 años y un porvenir incalculable. Un chequeo rutinario le envía al urólogo y ahí se descubre el cáncer más famoso de la historia del ciclismo.  Se sentía más ciclista que nunca, e incluso eligió terapias pioneras con tal de no reducir su capacidad pulmonar. Una cirugía que le extirpó un testículo y quimioterapia le dejaban con solo un 40% de opciones de vivir. Otra cirugía le extirpaba los tumores que se repartían por el cerebro y el 13 de diciembre de 1996, Lance Armstrong estaba curado de un cáncer del que poca gente puede presumir haber sobrevivido para contar. Además quería volver a correr. Durante su proceso de rehabilitación al mundo profesional crea Livestrong, la fundación contra el cáncer más grande jamás creada, con sus pulseras amarillas mundialmente conocidas.

La París-Niza del 1998 fue su primera carrera, donde no aguantó más que un prólogo, pero fue su nuevo director de equipo, Johan Bruyneel, quien le convenció para seguir, para no retirarse. Podía luchar por algo grande. El Mundial era el objetivo, pero se conformó con una cuarta plaza, igual que en la Vuelta a España de ese mismo año. Venció la Vuelta a Luxemburgo y entraba en 1999 más potente que nunca. Hasta que se rompió la pierna.

Pero no importó, en absoluto: desde 1999 hasta 2005, ambos incluidos, formó la tiranía más grande en la historia del ciclismo. Hasta en siete ocasiones venció en la ronda gala, batiendo las marcas de Induráin, Mercx, Anquetil o Hinault, todos ellos clavados en cinco [solo el navarro consecutivas]. La clave fue, además de su sobrehumana potencia en la montaña y su cadencia contra el reloj, un equipo brutalmente construido por y para vencer cada julio en París. George Hincapie, Ekimov, Roberto Heras, Levi Leipheimer, Chechu Rubiera, el Triki Beltran, David Zabriskie, Tom Danielson o Christian Vande Velde.

El tren azul, así se conocía en el pelotón al US Postal de Bruyneel, era francamente imbatible y copaba todas las portadas del ciclismo. El equipo americano se había convertido así en la mayor potencia jamás vista en las carreteras de Francia, con Lance a la cabeza. Hasta que dijo adiós. El 18 de abril del 2005 anuncia que, tras la intentona a su séptimo Tour, dejaba el ciclismo. Dicho y hecho, se retiraba a lo grande.

Por las lares más envidiosas se aupaba una sombra de dopaje, con posibles positivos ocultados por Pat McQuaid, pero la importancia de la carrera del ciclista tejano, más la fama de su heroica vida y su lucha contra el cáncer superaban holgadamente a sus detractores. Lance ya era una leyenda.

Una vida de acusaciones (Parte II)

Lance ya era una leyenda del pasado, vivía para su fundación y invertía su ocioso tiempo en maratones y otros acontecimientos deportivos. Livestrong tenía el apoyo de todos los campos de la sociedad y para los enfermos de cáncer una referencia y ejemplo a seguir.

Pero como hicieron Romario, Jordan o más tarde haría Schumacher, decidió volver. En Septiembre de 2008, anunció públicamente su retorno para el curso 2009, ahora en las filas del Astaná, de la mano de Johan Bruyneel y al lado de Alberto Contador, ex campeón y máximo favorito del Tour.

La edad no perdona y Lance, lejos del que fue, finalizó tercero un Tour en el que el equipo kazajo se desvivió por ayudar al tejano y acabó fracturado por todos los costados. Alberto volvió a vencer en la ronda gala, por delante de Andy, Lance y Andreas Klöden, también de Astaná. Última vez, pero, que correría con Alberto, Astaná y el resto de secuaces: a finales de 2009 firmó un contrato con RadioShack Corporation para crear, junto a Bruyneel, el Team RadioShack. El 2010, no fue mucho mejor para Armstrong, que finalizó 23º en su decimotercera participación en el Tour, por detrás de tres de sus gregarios, Levi Leipheimer, Chris Horner y Andreas Klöden. El Tour Down Under 2011 fue su última gran competición de prestigio y en enero de 2011, dijo adiós definitivamente para volver, como a los 14 años, al triatlón. Armstrong estaba fuera, vía libre para los vampiros.

Salieron a la luz las primeras sospechas a raíz de la relación entre Armstrong y Michele Ferrari [en el centro de la imagen de debajo], conocido por sus constantes affaires con el dopaje. Innovador en la evolución de técnicas de entrenamiento desde 1984, logrando espectaculares avances en los aspectos físicos de los ciclistas de montaña. Como recompensa, recibía entre el 10 y el 20% de las ganancias sustanciales de cada ciclista tratado. En 1998 explotó el caso Festina en el transcurso del Tour de Francia, desmantelando la mayor trama de dopaje internacional hasta la fecha. Bruno Roussel, Eric Rijkaert y Willy Voet, director, médico y masajista del equipo español fueron los principales imputados por el uso de sustancias ilícitas, especialmente EPO (entropoyetina, hormona indetectable por aquel entonces, que aumenta la resistencia), hormonas de crecimientos y testosterona. Los nombres de Armstrong y Ferrari se relacionaron directamente con el caso, e incluso el médico fue imputado por fraude deportivo. El ciclista del US Postal rompió su relación con el preparador, pese a que afirmó que “nunca le había sugerido, recetado o facilitado ninguna droga”.

Desde ese momento, la imagen de Armstrong fue intrínsecamente ligada a la sombra del dopaje. En 1999 una denuncia anónima llegó a la UCI, todavía dirigida por Verbruggen,  viendo la luz 2000 y acusando directamente a Lance, principal referencia publicitaria de la ronda. Amenazó con no participar en el Tour de 2001 y unos simples análisis de orina y sangre, en Agosto de 2002 (dos años y medio más tarde), cerró el caso. Todos contentos.

Hasta 2004 la vida del ya pentacampeón rebosaba tranquilidad, pero el libro L.A. Confidential publicado por los periodistas Pierre Ballester y David Walsh en el que la ex masajista del equipo, Emma O’Reilly, citaba frases del ciclista en el que la obligaba a eliminar jeringuillas usadas o maquillaje para ocultar las marcas de las agujas. Otro testimonio, Steve Swarts, lanzó la piedra más lejos: acusó al Motorola a iniciar el dopaje en 1995, todavía con 24 años. Armstrong denunció al Sunday Times por publicar partes de dicho libro y venció en los tribunales. Enésima lucha victoriosa, pero la liebre ya corría y para Marzo de 2005, el que fuera asistente personal de Lance, Mike Anderson, presentó una denuncia tras asegurar haber encontrado en Febrero de 2004 una caja con el título de androsterina, un precursor de la testosterona, en la casa de Girona del tejano.

La mayor batalla de Lance fuera de las carreteras fue también en Francia, contra la prensa gala. El corredor hizo pública muchas veces la sensación de sentirse acosado por los medios franceses, especialmente L’Equipe, a los que acusaba de resentimiento por las victorias. El diario publicó, entre otras cosas, que las muestras de orina de 1999 contenían restos de EPO. En 2006 la UCI, ahora sí con Pat McQuaid al mando, dio la razón al US Postal en el informe Vrijman, que sostenía que los análisis fueron tomados de manera incorrecta. Pero ese mismo mes, el ex compañero de Lance, Frankie Andreu y su mujer, Betsy, afirmaron que tras pasar por el quirófano, Lance admitió consumir sustancias dopantes.

Pero el primer gran palo para Bruyneel, para la USADA y para Armstrong llegó con el positivo de Floyd Landis y su posterior admisión del consumo por parte de todo el equipo, incluido Lance. El siguiente es Tyler Hamilton, tres meses después de la retirada de Armstrong, quien afirmaba que había tomado EPO junto a Lance en los Tours del 1999, 2000 y 2001.

Las sospechas eran ya más que infundadas, todas las flechas señalaban al sí, pero la balanza no se acababa de bascular hacía Lance. Los dopajes consumados de, por ejemplo, Landis (Phonak), Hamilton (CSC) o Leipheimer, algunos ya con otros equipos, empezaron a levantar una alfombra que apuntaba sería muy grande. Pero nadie imaginaba que sería la mentira más grande jamás contada.

La mentira más grande jamás contada (Parte III)

La cantidad de acusaciones que Lance Armstrong tuvo que esquivar llegó a un número inevitable. La USADA empezaba a estar al corriente de informaciones que nadie, absolutamente nadie, quería que salieran a la luz. Nombres como los de Bruyneel, Ferrari, Pat McQuaid o todo el equipo del US Postal en 2001 estaban, no solo relacionados con el dopaje, sino involucrados en la red de sustancias ilegales más grande de la historia del ciclismo.

Doparse es, desgraciadamente, una práctica muy común en el ciclista del siglo XXI, pero la manera, los métodos que el US Postal practicó con sus ciclistas rozan lo dictatorial. El informe de 1000 páginas publicado por la USADA el pasado 10, por primera vez deja en evidencia el no respaldo por parte de la UCI. Acusado por Pat McQuaid de ser “un gran prejuicio” para el ciclismo, es la misma persona que en Mayo de 2011 afirmó que “Armstrong jamás se ha dopado. Nunca, nunca, nunca”. Curiosa contradicción.

El informe comentado acusa a Armstrong y el US Postal de tener un programa de dopaje especializado, de tener una red de profesionales encargados, cuenta con más de 25 personas que testifican en contra de Lance, 15 de ellos, son ciclistas que en algún momento compartieron equipo con el americano. En el informe también se menciona al doctor Ferrari o el médico español García del Moral quienes decidieron seguir al lado de Lance cuando a este se le dio la oportunidad de ser parte de la solución y decidió rechazar la oferta.

Algunos de los detalles afirman que ya por 1998 usaba EPO que llevaba en termos para mantener frías las dosis. Vaughters afirmó que el doctor Celaya repartía los bidones con  el nombre y un código, apretados en hielo. El suyo solía contener |Jonatan 5×2| que contenía cinco viales con 2000 unidades internacionales cada uno. Su primera mujer, Kristin Richard distribuía entre el resto de corredores cortisona para mejorar la preparación física. Este era solo el inicio de la red que en 1999 cobró fuerza llegó del Moral al equipo en sustitución de otro español, Pedro Celaya. Ese año nació el denominado en la operación el Equipo A, con Lance, Kevin Livingston y Tyler Hamilton, todos entrenados por Ferrari, viajando en el coche de Bruyneel y no en la furgoneta del equipo. Eran los únicos que podían presenciar como Armstrong se hacía transfusiones o inyectaba EPO en los Tours de 1999 o 2000. Curioso el caso de Frankie Andreu, quien resistido a entrar en la mafia del US Postal abandonó el ciclismo en 2000. En 2006 confesó haber tomado EPO, pero que le indujeron ya en el Motorola allá por 1995. Durante el primer Tour que Lance disputó después de superar el cáncer, dio un primer positivo por un corticosteriode, pero se encargaron de tapar. El sistema había empezado.

En 2000 la EPO empezó a ser detectada en los controles típicos de los vampiros, pero el US Postal seguía un paso por delante. Con Armstrong como principal objetivo, y el resto del equipo A también beneficiado, iniciaron la vía de las transfusiones sanguíneas, las cuales se realizaban en Valencia, ciudad natal de del Moral y José Martí, o en hoteles en los que se albergaba solo parte del equipo. O estabas con ellos, o no merecías los 500 centímetros cúbicos de sangre adulterada. Hamilton explica un caso exacto durante el Tour de 2000, el 11 de Julio, en el que Livingston, Lance y él yacían tumbados recibiendo las transfusiones, que colgadas en los cuadros del hotel, iban siendo comprobadas por Bruyneel, José y del Moral en dos habitaciones colindantes. Ese año las autoridades francesas hallaron en la basura del US Postal jeringuillas usadas y cajas vacías de Actovegin, pero argumentaron que era para tratar la diabetes de un auxiliar. Armstrong afirmó no saber ni que era, pero el informe confirma que ya usaba dicho medicamento para mejorar la respiración de los músculos. A finales de año, Hincapie y Vande Velde entraban a formar parte del equipo tratado por Ferrari a cambio de $15.000 al año.

Eran cinco ya los corredores que abusaban de técnicas de entrenamiento ilícitas, pero a la vez se trataba de la guardia pretoriana de Lance. El acceso al equipo era tarea imposible para la mayoría del pelotón y solo una lista de resultados, un contrato aceptando un rol de gregario en el Tour y saber guardar secretos te abrían la puerta. Los españoles Roberto Heras, Chechu Rubiera y el Triqui Beltrán llegaron a formar parte del tren azul.

Al finalizar el Tour de 2002, el cuarto en el que se impondría el ciclista de Austin, hay un principal protagonista, y no es en absoluto por halagos. El americano Christian Vande Velde, uno de los últimos en entrar al plan Ferrari y al cual este llamaba Schumi, por su parecido con el piloto alemán, es acusado por el equipo de un bajo rendimiento. En una reunión con el médico, Lance y Bruyneel, se le exige que continúe con la estrategia establecida si quiere seguir en el equipo. Christian volvió al EPO: “Me pidieron explicaciones de porqué no había seguido el plan que me había preparado el doctor”.

En centro neurálgico del consumo de EPO era Girona. La ciudad catalana fue durante cuatro años la sede del US Postal en Europa, y diversos ciclistas poseían casas colindantes, entre ellos Armstrong o Hincapie. Las declaraciones de Landis afirman que en ocasiones, cuando tenía visita en casa o familiares durmiendo, Lance usaba el piso de su gregario para inyectarse EPO junto con el doctor, usando una percha y poco menos de una hora junto al doctor Ferrari. Las técnicas eran siempre programadas: se realizaba la transfusión y luego seis dosis de EPO que el mismo corredor distribuía entre sus ciclistas.

Esto podría involucrar a Armstrong en otra delito contra la justicia: posesión y distribución de sustancias prohibidas. Según Landis, en 2003 “Hablé con Bruyneel para correr la Vuelta de ese año, que en principio no estaba en mi calendario. Entonces me mandó a Valencia para que el doctor Del Moral me realizara una autotransfusión. Después, me dirigí a Girona, donde me encontré con Armstrong y su familia. Lance me dio una caja con seis jeringuillas de EPO de la marca Eprex. Era habitual que después de las transfusiones también recurriéramos a la EPO”.

El informe ya es público, más de 1000 hojas que la UCI, la AMA y la Corporación Mundial de Triatlón han recibido. La prueba muestra que el US Postal corrió con el “más sofisticado, profesionalizado y exitoso programa de dopaje jamás visto” y nos revela “una concluyente e innegable prueba que arroja luz sobre este sistemático, sustentado y altamente profesionalizado programa diseñado para presionar a deportistas y evadir su detección”. Las declaraciones de Zabriskie sobre el conocimiento del US Postal sobre la realización de controles con hora, hora y media de antelación, lo que les daba tiempo a usar un suero salino para rebajar el nivel hematocrito, invitan a creer en gente de la AMA involucrada, si más no, la UCI ha tenido parte de la culpa.

Otros ciclistas, como Leipheimer afirman que “El ciclismo llegó a ser en un momento un deporte donde la gerencia y los médicos de algunos equipos coordinaron y facilitaron el uso de sustancias prohibidas”. Danielson, por su parte, llegó a decir que “Tenía que hacer algo con el fin de perseguir mi sueño. Crucé la línea y será algo por lo que siempre estaré arrepentido”. “Un día se me presentó una oportunidad que para mí, en ese momento, parecía la única forma de cumplir mi sueño en el nivel más alto del deporte” en palabras de Vande Velde. Por último, Tyler Hamilton testificó contra el ciclismo en general “Fui testigo de transfusiones [de sangre] en el año 2000, muchas veces. No era nada fuera de lo común. Todos lo hicimos”.

Pero el caso más grave, no para la USADA si no para los amantes del deporte de la bicicleta, es el de George Hincapie. Supo desde el principio de la existencia del programa de dopaje, incluso formó parte desde el 2001 hasta el 2005, sabiendo que el ganador del Tour era un tramposo. Conocía el uso de EPO, de testosterona o las transfusiones y durante 11 temporadas fue el escudero de Lance, el único que participo en los siete Tours. Incluso llegando a avisar que no participara en una prueba en España [la cual no se menciona] en la que habría controles. Lance no llegó a disputar dicha prueba.

Las posición de algunos ciclistas, como Cavendish, Bradley Wiggins o Fabian Cancellara, censurando al campeón americano, o del mito francés Greg Lemond no eran en vano. Y no solo debían señalar a Lance, hay muchísimos involucrados.

[NdR: El informe de la USADA presenta pequeños errores: afirma que Luis García del Moral llegó al US Postal tras su paso por la ONCE, en la que nunca trabajó, o que Pedro Celaya acabó en la ONCE tras su paso por el US Postal y no antes]

Todos los involucrados (y parte IV)

Como hemos podido ver, los involucrados en la mayor mentira no son solo Armstrong, Bruyneel y Ferrari, quien ya ha fue sancionado. Una larga lista de ciclistas han estado, están o serán sancionados, desposeídos y avergonzados públicamente, pese a que muchos de ellos han colaborado con la USADA para conocer la verdad.

Se trata de Landis, Leipheimer, Hincapie, Hamilton, Swart, Vaughters, Frankie Andreu, Barry, Vande Velde, Livingston, Danielson, Zabriskie, Heras, el Triqui Beltran o White, quienes verán como su carrera estará, si no lo estaba hasta ahora, ligada para siempre a la red de dopaje más grande del ciclismo. Los que siguen en activo serán todos sancionados durante seis meses por dopaje, reduciendo su condena por colaboración con la USADA. Los más importantes casos son:

Floyd Landis: Fue en Phonak cuando su positivo salió a la luz. En el Tour de Pereiro, el primero sin Lance Armstrong, el americano dio positivo por el uso de testosterona sintética durante la ronda gala, exactamente en la etapa del 27 de Julio, en la que aventajó en más de siete minutos a Óscar Pereiro. Fue descalificado en Septiembre de 2007, trece meses después de conocerse la infracción. En 2010 el corredor remitió diversos e-mails a instituciones de ciclismo, medios y patrocinadores en el que confesaba que durante años usó productos dopantes, al igual que hicieron Zabriskie, Hincapie, Leipheimer o Armstrong, argumentando que el propio Lance y Johan Bruyneel les indujeron a realizar tal ilegalidad. A su declaración añadió que el tejano en una ocasión, tras la Vuelta a Suiza en 2001, llamó a Hamilton y Landis para explicar que había salido un positivo, pero “mi gente ha estado con la UCI, habrá una reunión y todo saldrá bien”. Pat McQuaid ha reconocido que en 2001, Armstrong y Bruyneel en 2001 donaron $100.000 para el desarrollo del ciclismo. Pese a no estar oficialmente retirado, no disputa competiciones oficiales desde 2010.

Levi Leipheimer: El Omega Pharma ha apartado al ciclista tras las declaraciones. Abandonó US Postal en 2001, y volvió a las órdenes de Bruyneel en 2007 para formar en el Discovery Channel. Peligran todos sus triunfos, especialmente sus dos podios en la Vuelta (2001 y 2008) y el tercer puesto en el Tour de 2007. Seis meses de sanción por dopaje.

George Hincapie: el eterno escudero de Lance ha caído, uno más. Participó en todos los Tours que el heptacampeón ganó y solo ahora, con ambos retirados y la certeza que la USADA le condonará los cargos a cambio, ha confesado la verdad. Se dopó al lado de Lance desde 1999 hasta 2006, año en que decidió intentar restaurar la credibilidad del ciclismo. Se retiró hace escasamente dos meses, pero la USADA ha decidido sancionarle con seis meses. Peligran sus triunfos, especialmente sus siete medallas en los Campeonatos de USA.

Tyler Hamilton: gregario de Armstrong hasta 2002, su calvario empezó con el fichaje por el CSC de Bjarne Riis, también ex ciclista que confesó haberse dopado. En 2003 hizo tercero en el Giro y cuarto en el Tour, pero cuando la Operación Puerto salió a la luz, Haimlton confesó haber seguido una planificación estricta de dopaje por parte de Eufemiano Fuentes. No fue sancionado y logró imponerse en diversas contrarrelojes, hasta que otros dos positivos, uno en Septiembre de 2004 y oro tras la Vuelta, obligaron a sancionarle. En Abril de 2005 recibía una sanción de dos años. En 2007 volvió al pelotón, pero tras otro positivo en Abril de 2009, la USADA le sancionaba con ocho años sin correr, pese a retirarse tras conocerse el positivo. En 2011 iniciaron sus acusaciones públicas al que fuera su líder de equipo hasta 2002, al que confesó haber visto inyectándose EPO en 1999, 2000 y 2001.

Christian Vande Velde: el más joven al lado de Lance junto a Landis, confesó que tras el Tour de 2001, que venció Armstrong, Ferrari, Bruyneel y el mismo ciclista le reunieron para recomendarle, exigirle, que siguiera el plan establecido. Que si dejaba el ‘método’, tenía que abandonar el equipo. Peligran sus triunfos, especialmente sus top 10 en los Tours de 2008 y 2009, o los campeonatos de USA en los que fue medalla. Será sancionado seis meses por dopaje.

Tom Danielson: También otro de los americanos que colaboró con la USADA, uno de los 26 personas que testificaron contra Armstrong. Se enroló al US Postal en el 2005, y solo participó en el último Tour de Lance, pero afirmó su participación en dicha red. Peligran sus triunfos desde 2005, especialmente la Vuelta a Austria o los Tour de Georgia. Será sancionado seis meses por dopaje.

En orden, Landis, Leipheimer, Hincapie, Hamilton, Vande Velde, Danielson, Zabriskie, Heras, Beltrán, Matt White y la celebración del séptimo Tour de Lance con Johan Bruyneel

David Zabriskie: ciclista de US Postal durante cuatro temporadas (2001-2004), participó en tantos Tours de Lance. Es el quinto americano que testificó contra el de Austin. Además afirmó que ‘sospechosamente’, el equipo siempre conocía las visitas de los vampiros con una hora, hora y media de antelación, lo que les daba tiempo a usar un suero salino para rebajar el nivel hematocrito. Peligran todos sus triunfos hasta 2004, especialmente el Campeonato USA de 2004 y la etapa de la Vuelta ese mismo año. Será sancionado seis meses.

Roberto Heras: Cayó el primero, a las órdenes de Manolo Sainz en la Vuelta a España de 2005 tras derrocar a Menchov en Pajares. Formó parte del US Postal desde 2001 hasta 2003, e incluso llegó a hacer top10 en el Tour y venciendo la Vuelta de 2003 a las órdenes de Bruyneel. En 2011 el Tribunal anulaba la sanción y su positivo quedaba renegado, podía volver a luchar por la Vuelta de 2005.

Manuel ‘Triqui’ Beltrán: en el US Postal desde 2003 hasta 2006, dio positivo por EPO en el Tour de 2008. En Agosto de 2009 le confirman la sanción de dos años. Es el segundo caso español de dopaje tras correr con Armstrong, del que solo se salva Chechu Rubiera.

Matt White: actual mánager del Orica-GreenEDGE, famoso por su videoclip Call me maybe durante la Vuelta de este año. El ex ciclista australiano dimitió la pasada semana de su cargo y pidió públicamente perdón: “No es algo de lo que me sienta orgulloso y presento mis excusas a los amantes del ciclismo, los medios, mi familia y mis allegados, así que ante los otros atletas que eligieron en esa época no doparse”

El que ha sido desde 1995 entrenador, mánager, amigo y confidente de Lance, Johan Bruyneel, es otro de los grandes afectados. Destituido de su actual equipo, el RadioShack Team y con el conocimiento a ciencia cierta que se trata de uno de los capos de toda la red. Obligó a sus ciclistas a consumir, lideró una red de distribución de sustancias y defendió durante muchos años un deporte limpio. La segunda cabeza de esta historia.

Pat McQuaid, el presidente de la UCI ha caído como el que más. Las informaciones filtradas por la prensa americana que confirman que la Unión trató de ocultar los positivos con fajos y fajos de billetes deja en muy mal lugar al irlandés y la Unión. En escasas semanas se conocerán los resultados de toda la operación y considero que en ese momento, alguien debería preguntarse ¿Y ahora qué? Algo debe cambiar.

Pat McQuaid, del Moral, Pepe Martí y Celaya

No por ser un tema intrínsecamente americano, no hay españoles en la red de tráfico y consumo de sustancias dopantes. Se trata de el médico Luis García del Moral, el masajista José Martí y el doctor Pedro Celaya, todos ellos participando activamente en los tres primeros Tours. En los testimonios de la USADA, considera que “usaban a los ciclistas como cobayas” o que “las sustancias eran buenas para su salud”. El primero, el doctor Del Moral llegó al US Postal en 1999 procedente de la ONCE con Johan Bruyneel y solía inyectar a los corredores sustancias “sin decirles que estaban recibiendo, aunque se lo preguntaran una y otra vez”. Hincapie, Landis o Hamilton declararon que dicho médico está muy implicado en la trama de dopaje sanguíneo dentro y fuera de la competición en los países de España, Bélgica y Francia. Citan, por ejemplo, una asistencia a Armstrong en el apartamento de Girona de George Hincapie en 2003. Por otro lado, Leipheimer declaró que Martí les vendía sustancias a ciclistas de otros equipos como Rabobank o Gerolsteiner, pero a cambio de no explicar nada a Bruyneel. Estos equipos aun no han hecho declaraciones al respecto.

El último gran involucrado en la trama Lance Armstrong es la archiconocida marca de ropa americana Nike, patrocinadora del ciclista de Austin desde 1999, del US Postal y posteriormente del RadioShack Team. Según el New York Times, el delegado comercial de la marca y banquero Thom Weisel facilitó $500.000 para ocultar un positivo del tejano a una cuenta suiza propiedad de Verbruggen, siempre basandonos en el testimonio de Kathy LeMond, esposa del ciclista francés Greg LeMond. Se trata del único patrocinador que no abandonó al ciclista cuando la USADA le atacó directamente, en Junio de este mismo año, y ahora empiezan a encontrarse los motivos. Las consecuencias todavía no se conocen, pero esta misma semana han confirmado que ahora sí, ha rescindido su contrato con el ciclista, ya que consideran “lleva más de una década engañando”.

Lance Armstrong es, obviamente, el gran perjudicado tras salir a la luz toda la verdad de la trama. El tejano probablemente se quedará sin los siete Tours que ganó entre 1999 y 2005, los cuales quedarán sin vencedor (Beloki no será ganador del Tour, por lo tanto). Además, la USADA pretende desposeerle de todos sus triunfos, logros y victorias, desde el Mundial de Oslo de 1993 hasta el podio del Tour 2010: 17 años de mentiras que cerraron ayer, día en que dimitió como presidente de la fundación Livestrong en un síntoma de rendición. Lance ya es historia, de la mala.

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